Puedes tener el mejor diseño, la mejor cerámica y el mejor ceramista del mundo, y perder el caso en los últimos quince minutos. La cementación es, sin exagerar, el paso más delicado de todo el proceso.
Por qué es tan crítico
Una carilla fina no tiene retención mecánica propia. No se sostiene por su forma, se sostiene porque está químicamente unida al diente. Si esa unión falla, la carilla se despega o se fractura.
Y a diferencia de otros pasos, este no se puede rehacer sin coste: retirar una carilla cementada casi siempre significa fabricar una nueva.
El enemigo es la humedad
Por eso trabajamos con aislamiento absoluto, con dique de goma. Suena incómodo pero en realidad es más cómodo para el paciente, porque no tiene que preocuparse por tragar ni mantener la boca en una posición exacta.
Saliva, sangre o incluso el vapor de tu respiración sobre el diente grabado son suficientes para comprometer la adhesión.
Los detalles que no se ven
El tiempo exacto de grabado, el tipo de silano, la fotopolimerización desde varios ángulos, la eliminación de excesos antes de que endurezcan. Nada de eso se aprecia en la foto final, pero determina si el trabajo dura tres años o quince.
Es la parte menos vistosa del tratamiento y probablemente la que más separa un buen resultado de uno que dura.
Si quieres saber cómo se aplicaría esto a tu sonrisa, agenda una valoración con nosotros.





