BOPT suena a sigla complicada y en realidad describe una idea bastante sencilla: preparar el diente sin dejar un escalón donde termina la corona, y dejar que la encía se acomode alrededor.
Qué se hace distinto
En una preparación clásica se talla un escalón definido y la corona termina ahí. En BOPT no hay línea de terminación: el diente se talla en forma de cuchillo y la corona define ella misma dónde termina.
La encía, en lugar de topar contra un escalón, se adapta al contorno de la restauración provisional durante las semanas siguientes.
Qué se gana con eso
La encía suele engrosarse y estabilizarse alrededor del provisional, lo que se traduce en un margen más estable y en menos aparición de esa línea oscura que delata las coronas antiguas.
También da margen de maniobra: si el resultado estético pide subir o bajar un poco el borde de la encía, se puede modelar con el provisional en vez de volver a tallar.
Cuándo lo usamos y cuándo no
Funciona muy bien en rehabilitaciones donde ya hay que hacer coronas. No lo aplicamos por sistema en dientes sanos que solo necesitan una carilla fina, porque implica un tallado circular que ahí no está justificado.
También exige provisionales bien hechos y paciencia: la encía necesita su tiempo para responder.
Es una técnica exigente en ejecución y en seguimiento, pero cuando el caso la pide, la diferencia en la salud y el aspecto de la encía es evidente a los años.
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