El blanqueamiento previo a un tratamiento restaurador no es un añadido opcional: condiciona la elección del color definitivo de las restauraciones y, por tanto, el resultado final.
El motivo técnico
La cerámica no se blanquea. Una vez fabricada la restauración, su color es permanente, mientras que los dientes naturales adyacentes conservan la capacidad de aclararse o de oscurecerse con el tiempo.
Si el color se establece sobre dientes sin blanquear y el paciente decide blanquear posteriormente, se produce una discrepancia que solo puede corregirse rehaciendo las restauraciones.
Secuencia recomendada
Se completa el blanqueamiento, se deja estabilizar el color durante dos semanas y solo entonces se registra el color definitivo. Durante ese intervalo el tono retrocede ligeramente hasta su valor estable.
La adhesión inmediatamente posterior a un blanqueamiento se encuentra transitoriamente comprometida por el oxígeno residual, lo que constituye una razón adicional para respetar ese plazo.
Cuándo no está indicado
En pacientes con múltiples restauraciones antiguas visibles, el blanqueamiento incrementa el contraste con ellas y puede obligar a sustituirlas. La decisión debe tomarse valorando el conjunto.
Aclarar primero y establecer el color después amplía las opciones estéticas disponibles y evita rehacer trabajo correctamente ejecutado.
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