Reponer un solo diente parece el caso más sencillo de implantología. En la zona de delante es, en realidad, uno de los más exigentes que existen.
Por qué un solo diente puede ser difícil
Tienes al lado dos dientes naturales con los que hay que competir en color, en forma y en el nivel de la encía. En una rehabilitación completa se diseña todo de cero; aquí hay que integrarse en lo que ya existe.
Y el paciente ve esa corona todos los días junto a sus dientes de verdad.
El hueso manda
Cuando se pierde un diente, el hueso alrededor empieza a reabsorberse, sobre todo el primer año. Por eso, cuando es posible, colocamos el implante en el mismo momento de la extracción o poco después.
Si ya pasaron años, muchas veces hay que reconstruir antes. No es un extra que inventamos: sin volumen suficiente, la encía se retrae y aparece la sombra gris.
Cuánto tarda
Entre la colocación y la corona definitiva suelen pasar unos tres a seis meses, con un provisional mientras tanto. Si hubo injerto, más.
Es un tratamiento muy predecible cuando se planifica bien y muy visible cuando no. La diferencia se decide antes de la cirugía, no durante.
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