Si has invertido en carillas, coronas o una rehabilitación completa, la férula es la pieza más barata del tratamiento y la que más protege todo lo demás. Y es la que más gente deja de usar.
Qué hace realmente
No te quita el bruxismo. Lo que hace es interponer un material que se desgasta ella en lugar de tus dientes o tu cerámica, y repartir las fuerzas de forma más uniforme.
Muchos pacientes además notan que se levantan con menos tensión en la mandíbula, aunque ese efecto varía bastante de una persona a otra.
Por qué la de farmacia no sirve igual
Las termomoldeables cubren los dientes pero no controlan cómo contactan al moverse. Algunas incluso empeoran la situación porque son blandas y estimulan a apretar más.
La férula hecha a medida se ajusta en boca hasta que los contactos son simultáneos y las guías correctas. Ese ajuste es la mitad del trabajo.
Cuidarla
Se limpia con cepillo y agua fría, nunca con agua caliente porque se deforma. Se guarda seca. Y se lleva a las revisiones para comprobar el desgaste: cómo está la férula nos dice cuánto aprietas.
Suelen durar entre dos y cinco años según el caso.
Cuesta una fracción del tratamiento que protege. De todas las cosas que pedimos a los pacientes, esta es la que mejor relación coste-beneficio tiene.
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