Desgaste Dental: Erosión, Atrición y Abfracción

El desgaste dentario patológico comprende mecanismos etiológicos distintos cuya identificación resulta indispensable, dado que el tratamiento restaurador sin control del factor causal conduce de forma sistemática a la recidiva.

Erosión

Corresponde a la pérdida de tejido por disolución química sin participación bacteriana. Las fuentes intrínsecas incluyen el reflujo gastroesofágico y los trastornos de la conducta alimentaria; las extrínsecas, el consumo frecuente de bebidas ácidas.

El patrón característico afecta a las superficies palatinas de los dientes anterosuperiores en la etiología intrínseca, con restauraciones que sobresalen respecto del tejido circundante.

Atrición

Resulta del contacto diente contra diente y produce facetas planas y brillantes que coinciden en las arcadas opuestas al reproducir el movimiento excéntrico. Se asocia de forma directa a la actividad parafuncional.

Abfracción y abrasión

Las lesiones cervicales no cariosas de morfología angulada se han atribuido a la concentración de tensiones en la región cervical durante la carga excéntrica, si bien la evidencia sobre su etiología continúa siendo objeto de debate.

La abrasión, de origen mecánico externo, se relaciona habitualmente con técnica de cepillado inadecuada y dentífricos abrasivos.

Consecuencia para el plan de tratamiento

La identificación del mecanismo predominante determina la intervención causal necesaria: derivación para valoración digestiva, modificación dietética, férula de protección o corrección de la técnica de higiene.

Restaurar sin haber identificado y controlado la causa reproduce el mismo cuadro sobre las restauraciones nuevas, habitualmente en un plazo más breve.

Para evaluar la indicación de este procedimiento en su caso particular, le invitamos a solicitar una valoración clínica.

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