Mucha gente llega a la primera cita esperando que le tallen algo el mismo día. Casi nunca es así, y esa es precisamente la buena noticia.
Qué hacemos ese día
Escuchar primero. Qué te molesta, qué te gustaría cambiar, qué tratamientos has tenido antes y qué salió mal si algo salió mal. Esa conversación condiciona todo lo demás.
Después la exploración completa: dientes, encías, mordida, articulación y musculatura. Radiografías, fotos y escaneo si hace falta.
Qué no hacemos
No empezamos tratamiento el primer día salvo urgencia. Necesitamos estudiar el caso con los registros delante, y muchas veces hablarlo con el laboratorio o con otro especialista.
Tampoco te damos un presupuesto cerrado antes de tener toda la información. Un precio dado en cinco minutos no está basado en nada.
Qué te llevas
Una explicación de lo que hemos encontrado, con tus propias imágenes delante, y una idea de las opciones. El plan por escrito, con fases y precios, llega poco después.
Y puedes llevártelo, leerlo en casa y volver con preguntas. Nadie tiene que decidir nada ese día.
Una primera cita bien hecha es sobre todo escuchar y medir. Si sales de una primera visita con el diente ya tallado, algo se saltó.
¿Tienes dudas sobre tu caso? Escríbenos y te contamos con calma qué opciones tienes.





