Cómo Leemos tus Radiografías

Cuando ponemos tu radiografía en la pantalla y nos quedamos callados un rato, no estamos buscando caries. Eso es lo último que miramos.

El orden en que se lee

Primero el hueso: su nivel alrededor de cada diente, si hay zonas donde ha bajado más, si hay imágenes oscuras en la punta de alguna raíz.

Después las raíces y los tratamientos de conducto antiguos. Luego los senos maxilares y el recorrido del nervio dentario, que condicionan cualquier plan de implantes. Y al final los dientes en sí.

Lo que una panorámica no puede decirte

No sirve para medir el ancho del hueso, y el ancho es exactamente lo que decide si cabe un implante sin injerto. Por eso, cuando hay implantes de por medio, pedimos un escáner tridimensional.

Tampoco detecta bien las caries entre dientes ni mide con fiabilidad la profundidad de las bolsas periodontales. Para eso hacen falta otras radiografías y la sonda.

Por qué te la enseñamos

Porque es tuya y porque entender lo que se ve cambia la conversación. Un paciente que ve el hueso perdido alrededor de un molar entiende la propuesta mucho mejor que uno al que solo se le da un precio.

Pide siempre que te expliquen tus imágenes. Y si te proponen un plan de implantes solo con una panorámica, pregunta por qué no hay escáner.

Si quieres saber cómo se aplicaría esto a tu sonrisa, agenda una valoración con nosotros.

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