Cada seis meses es la respuesta estándar y para mucha gente es correcta. Para otra bastante gente no lo es, ni por exceso ni por defecto.
De dónde sale el intervalo
De la costumbre más que de la evidencia. Los estudios muestran que el intervalo óptimo depende del riesgo individual, y ese riesgo varía enormemente entre pacientes.
Alguien con encías sanas, sin caries en diez años y buena higiene puede espaciar. Alguien con antecedente de periodontitis, no.
Quién necesita ir más a menudo
Si has tenido enfermedad periodontal, el intervalo suele ser de tres o cuatro meses, y no es negociable: el biofilm subgingival se reorganiza en ese plazo.
También si fumas, si tienes diabetes, si llevas ortodoncia, o si tienes muchas restauraciones con márgenes que vigilar.
Qué se hace en una limpieza y qué no
No es solo quitar sarro. Se sondan las bolsas, se comparan con las medidas anteriores, se revisan los márgenes de las restauraciones y se mira si la férula está desgastada.
Esa comparación en el tiempo es la parte que más valor tiene, y es la que se pierde cuando cada limpieza se hace en un sitio distinto.
Pregunta cuál es tu intervalo y por qué, en lugar de asumir los seis meses. Debería ser una decisión basada en tus datos.
Si quieres saber cómo se aplicaría esto a tu sonrisa, agenda una valoración con nosotros.





