La intervención del técnico ceramista constituye el factor determinante del resultado estético en el sector anterior, y su contribución permanece habitualmente invisible para el paciente.
Naturaleza de la aportación
La reproducción de la estructura óptica del diente natural requiere la estratificación de materiales de distinta opacidad y translucidez, con incorporación de efectos internos que reproducen los mamelones, las bandas de dentina y la translucidez incisal.
Ninguno de estos parámetros admite parametrización completa, y su ejecución depende del juicio estético del operador ante cada caso particular.
Limitación de la información transmitida
El ceramista no examina al paciente. La totalidad de la información sobre color del sustrato, caracterizaciones y textura se transmite mediante fotografía y registro cromático instrumentado.
La calidad de dicha documentación condiciona directamente el resultado, y su insuficiencia constituye una de las causas más frecuentes de restauraciones rechazadas en la prueba.
La prueba en bizcocho
La evaluación de la restauración antes del glaseado definitivo permite la corrección de forma, color y textura con el paciente presente. Su supresión, frecuente en protocolos comprimidos, elimina el último punto de control estético del procedimiento.
La presencia del ceramista durante esta prueba, cuando resulta posible, mejora sustancialmente el resultado.
El resultado estético se determina en la interacción entre clínico y ceramista. Los protocolos que suprimen esa interacción por razones de calendario comprometen precisamente aquello que el paciente contrató.
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