La formación continuada constituye un requisito de la práctica contemporánea, si bien su mera acumulación no constituye por sí misma un indicador fiable de competencia clínica.
Heterogeneidad de la oferta formativa
La categoría comprende desde programas estructurados plurianuales con evaluación clínica hasta presentaciones de producto de un día patrocinadas por fabricantes.
Una relación de títulos de cursos carece de significado en ausencia de información sobre duración, formato y existencia de evaluación de competencia.
Elementos con valor informativo
La formación orientada de manera sostenida en una dirección definida, frente a la acumulación dispersa entre campos no relacionados. Los programas vinculados a instituciones universitarias o a sociedades científicas reconocidas.
La participación en grupos de estudio donde los casos se presentan para crítica entre pares constituye una prueba más exigente que la asistencia a cursos, dado que expone el trabajo propio a valoración informada.
Autoevaluación sistemática
El indicador más informativo no es la formación recibida sino el sistema de evaluación de los propios resultados: revisión de casos a intervalos definidos, documentación de los fracasos y modificaciones introducidas en los protocolos como consecuencia.
Un profesional capaz de describir qué ha cambiado en su práctica en los últimos cinco años y por qué está aportando una información que ningún certificado proporciona.
La formación continuada es condición necesaria y no suficiente. La autoevaluación documentada constituye el indicador de mayor valor predictivo.
Para evaluar la indicación de este procedimiento en su caso particular, le invitamos a solicitar una valoración clínica.





