Los espacios entre los dientes de delante son de las consultas más frecuentes en estética, y también uno de los casos donde más conviene pararse a pensar antes de poner cerámica.
Por qué no siempre es tan simple
Cerrar un espacio con carillas significa ensanchar los dientes. Si el espacio es pequeño, no se nota. Si es amplio, los dientes salen demasiado anchos y el resultado se ve artificial aunque cada pieza esté bien hecha.
Hay un límite de proporción anchura-altura por encima del cual el ojo lo detecta, aunque el paciente no sepa explicar qué le chirría.
La alternativa que se ofrece poco
Cerrar parte del espacio con ortodoncia y repartir el resto. En este caso fueron unos meses con alineadores antes de restaurar, y permitió que las carillas fueran mucho más finas y de proporciones normales.
El paciente venía convencido de que no quería ortodoncia otra vez. Al ver la simulación de las dos opciones, cambió de opinión.
El resultado
Cuatro carillas de disilicato, desgaste mínimo, y una proporción que se lee como natural. Con el plan inicial habrían hecho falta seis carillas bastante más anchas.
Menos cerámica, menos tallado y mejor resultado. Solo hizo falta esperar.
Cuando hay espacios amplios, alinear antes suele ser la diferencia entre unos dientes correctos y unos dientes que parecen tuyos.
Si quieres saber cómo se aplicaría esto a tu sonrisa, agenda una valoración con nosotros.





