Reponer un incisivo superior con un implante es de los casos que más se complican por detalles que nadie ve en la radiografía. Este es un ejemplo bastante representativo.
El punto de partida
Incisivo central fracturado por debajo de la encía tras un traumatismo antiguo, con el diente vecino natural intacto y una encía fina, que es la combinación menos indulgente que existe.
El paciente pedía que no se notara. Es la petición razonable y también la más difícil en esta zona concreta.
Las decisiones que marcaron el caso
Extracción atraumática, sin levantar colgajo, para conservar la tabla vestibular. Injerto en el alveolo en el mismo acto, porque con una encía fina la reabsorción se traduce en sombra gris a los dos años.
Implante colocado ligeramente hacia palatino, más adentro de lo que la intuición pide, precisamente para dejar espacio a hueso y tejido por delante.
El provisional como herramienta
Se modeló el perfil de emergencia con el provisional durante varias semanas, ajustándolo poco a poco para que la encía adoptara la forma correcta antes de tomar el registro definitivo.
Esa fase no se puede saltar: la corona definitiva copia la forma que el provisional ha creado, no al revés.
En zona estética el implante es la parte fácil. Lo que decide el resultado es el manejo del tejido alrededor, y eso lleva meses, no días.
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