El dolor dentario constituye un motivo de consulta cuya localización por parte del paciente resulta con frecuencia inexacta, lo que obliga a un procedimiento diagnóstico sistemático.
Caracterización del dolor
El dolor provocado, breve y que cede al retirar el estímulo orienta hacia sensibilidad dentinaria o pulpitis reversible. El dolor persistente tras el estímulo, espontáneo o nocturno indica pulpitis irreversible.
El dolor a la percusión vertical y a la masticación orienta hacia afectación periapical o hacia síndrome del diente fisurado, siendo característico de este último el dolor al liberar la presión.
Dolor referido
La inervación compartida determina que el dolor de origen pulpar se refiera con frecuencia a dientes antagonistas o adyacentes, y que el dolor de origen molar superior se perciba en el maxilar inferior.
Esta circunstancia justifica que las pruebas de sensibilidad se realicen sobre varios dientes, incluidos los contralaterales como referencia.
Diagnóstico diferencial no odontogénico
La sinusitis maxilar produce dolor en los premolares y molares superiores, característicamente bilateral o multidentario y modificado por la posición de la cabeza.
El dolor de origen muscular, la neuralgia del trigémino y, de forma excepcional pero relevante, el dolor de origen cardíaco referido a la mandíbula, deben considerarse ante hallazgos dentarios negativos.
Regla de prudencia
En ausencia de un diagnóstico dentario concluyente no debe iniciarse tratamiento irreversible. El tratamiento endodóntico de un diente sano ante dolor referido constituye un error evitable y frecuente.
El procedimiento diagnóstico debe preceder al terapéutico. Cuando las pruebas no resultan concluyentes, la reevaluación diferida es preferible a la intervención especulativa.
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