La odontología basada en evidencia se cita a menudo y se aplica con menos frecuencia de la que se declara. Conviene precisar qué significa realmente en la práctica diaria.
Qué no es
No consiste en aplicar mecánicamente lo publicado ignorando el caso concreto. Tampoco en descartar toda técnica carente de ensayo clínico aleatorizado, criterio que excluiría buena parte de la práctica quirúrgica.
Y no equivale a citar estudios que respaldan lo que ya se hacía, que es la forma más común de invocarla sin practicarla.
Qué es
La integración de la mejor evidencia disponible con la experiencia clínica y con las preferencias informadas del paciente. Los tres componentes son necesarios y ninguno resulta suficiente por separado.
Implica igualmente reconocer los distintos grados de certeza: existen procedimientos bien establecidos, otros razonablemente sustentados y otros que se realizan por convención.
Dónde se aplica en esta consulta
En la preferencia por la preparación conservadora, sustentada por los datos de adhesión sobre esmalte frente a dentina. En la indicación restrictiva de la cobertura completa. En el mantenimiento de la anticoagulación durante la cirugía oral.
También en la comunicación al paciente de la incertidumbre existente, en lugar de presentar como establecido lo que no lo está.
Autoevaluación
El elemento más exigente consiste en revisar los propios resultados y modificar los protocolos en consecuencia, lo que requiere documentación sistemática de los casos, incluidos los fracasos.
El indicador más fiable de una práctica basada en evidencia es la capacidad del profesional para explicar qué ha cambiado en sus protocolos en los últimos años y por qué motivo.
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