El registro documental sistemático de cada caso constituye un requisito de la práctica clínica cuya finalidad excede ampliamente la promocional.
Función de evaluación del propio trabajo
La valoración crítica de los resultados propios a medio y largo plazo exige documentación normalizada. La memoria del profesional resulta selectiva y tiende a conservar los casos favorables.
El profesional que no documenta sistemáticamente carece de la posibilidad de identificar patrones de fracaso en su propia práctica, y por tanto de corregirlos.
Función diagnóstica y de comunicación
La serie fotográfica permite el análisis de proporciones y de exposición dentaria fuera del entorno clínico, y constituye la única vía de transmisión de la información óptica al ceramista.
Su normalización permite la comparación entre sesiones, sin la cual no resulta posible documentar la evolución de un proceso.
Función de continuidad asistencial
El registro completo, incluida la identificación del sistema de implantes y de los materiales empleados, permite que cualquier profesional pueda intervenir posteriormente con información suficiente.
Esta función adquiere relevancia determinante en pacientes cuyo mantenimiento se efectúa en un país distinto de aquel en que se realizó el tratamiento.
Función médico-legal
Acredita la situación inicial, fundamenta las decisiones adoptadas y documenta la evolución, lo que protege tanto al paciente como al profesional.
El paciente debe recibir copia del registro completo al concluir el tratamiento, en formatos estándar, sin necesidad de justificar la solicitud.
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