El control del dolor durante el procedimiento constituye un requisito básico cuya consecución depende de factores técnicos y de la comunicación establecida con el paciente.
Técnicas anestésicas
La anestesia infiltrativa resulta suficiente en el maxilar superior y en el sector anteroinferior. El bloqueo del nervio dentario inferior se reserva para el sector posteroinferior, dada la mayor densidad de la cortical mandibular.
Las técnicas complementarias intraligamentarias e intraóseas permiten resolver los casos en que la anestesia convencional resulta insuficiente, situación particularmente frecuente en presencia de inflamación pulpar aguda.
Factores que reducen la eficacia anestésica
El pH tisular disminuido en presencia de inflamación reduce la fracción de anestésico en forma no ionizada disponible para atravesar la membrana, lo que explica la dificultad de anestesiar un diente con pulpitis irreversible.
La ansiedad eleva la percepción dolorosa y disminuye el umbral, constituyendo un factor modificable mediante manejo adecuado.
Comunicación durante el procedimiento
Debe establecerse una señal convenida que permita al paciente interrumpir el procedimiento en cualquier momento. Su disponibilidad reduce la ansiedad con independencia de que llegue a emplearse.
La verificación del efecto anestésico antes de iniciar resulta preferible a la comprobación mediante el propio procedimiento.
La experiencia dolorosa durante un tratamiento correctamente anestesiado es infrecuente y, cuando se produce, admite solución técnica. El paciente debe comunicarla en el momento y no al finalizar.
Para evaluar la indicación de este procedimiento en su caso particular, le invitamos a solicitar una valoración clínica.





