Carillas Mínimamente Invasivas: Menos Desgaste, Más Diente

La pregunta correcta antes de una carilla no es cómo va a quedar, sino cuánto diente hay que quitar para conseguirlo. De eso depende casi todo lo demás.

Por qué el esmalte importa tanto

El esmalte no se regenera. Lo que se quita, se quita para siempre, y una carilla siempre pega mejor sobre esmalte que sobre dentina.

Por eso cada décima de milímetro cuenta: no es una cuestión estética, es una cuestión de cuánto va a durar el trabajo.

Cómo lo hacemos con poco desgaste

Primero diseñamos la sonrisa y la probamos en tu boca con resina, sin tocar nada. Sobre esa prueba tallamos, guiados por surcos calibrados, de forma que solo retiramos donde realmente hace falta.

En muchos casos el desgaste se queda en dos o tres décimas de milímetro. En algunos, en cero.

Cuándo no se puede

Si los dientes están muy hacia afuera, muy oscuros o ya tienen restauraciones grandes, la preparación mínima deja de ser realista. Ahí conviene decirlo antes y no descubrirlo a mitad del tratamiento.

A veces la solución es mover primero los dientes con ortodoncia y después hacer carillas mucho más finas.

Una carilla conservadora bien hecha envejece contigo. Una que exigió sacrificar medio diente empieza a dar problemas mucho antes.

¿Tienes dudas sobre tu caso? Escríbenos y te contamos con calma qué opciones tienes.

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