Una radiografía normal es como una foto de una casa vista de frente. Un CBCT es como poder caminar por dentro de la casa. Esa es, más o menos, toda la diferencia.
Qué vemos que antes no veíamos
Con una radiografía plana, el hueso, las raíces y los nervios se superponen unos sobre otros. Podemos intuir, pero no medir con seguridad.
El CBCT nos da cortes en cualquier dirección. Podemos ver cuánto hueso hay realmente disponible para un implante, por dónde pasa el nervio dentario, si un quiste está tocando una raíz vecina o si una muela del juicio va a complicarse.
Menos sorpresas durante el procedimiento
La mayoría de las complicaciones en cirugía no vienen de la mano del cirujano, vienen de la información que faltaba. Cuando ya sabes con milímetros exactos qué hay debajo, el procedimiento se vuelve mucho más tranquilo para todos.
También sirve para decir que no. A veces el escáner nos muestra que la opción que el paciente quería no es viable, y eso es igual de valioso.
Sobre la radiación
Es una pregunta razonable y la respuesta es que la dosis es baja y está muy por debajo de los límites de seguridad, pero no lo pedimos de rutina. Solo cuando la información va a cambiar la decisión.
En resumen: no lo usamos para todo, pero cuando hace falta, cambia por completo la calidad de la planificación.
¿Tienes dudas sobre tu caso? Escríbenos y te contamos con calma qué opciones tienes.





