Escáner Intraoral vs. Impresiones: Por Qué Ya No Usamos Cubetas

Si alguna vez te tomaron una impresión con esa pasta fría que llena toda la boca, sabes exactamente de qué estamos hablando. La buena noticia es que hace años dejamos de hacerlo así.

Qué cambió

En lugar de una cubeta con material, usamos una cámara del tamaño de un bolígrafo grueso que recorre tus dientes y va construyendo un modelo en tres dimensiones en la pantalla. Tú puedes verlo mientras pasa.

No hay sabor, no hay arcadas, no hay que quedarse quieto cinco minutos esperando a que fragüe. Son unos dos o tres minutos y puedes hablar entre medias.

Por qué importa más allá de la comodidad

Una impresión de material puede deformarse: al retirarla, al transportarla, al vaciarla en yeso. Cada paso agrega un pequeño error. El archivo digital no se deforma nunca y llega al laboratorio exactamente igual que salió de tu boca.

Eso se traduce en restauraciones que ajustan mejor desde la primera prueba, y en menos citas para ti.

Y si algo sale mal

Si una zona del escaneo no quedó bien, la repetimos en el momento, solo esa zona, en segundos. Con impresiones tradicionales había que repetir todo el proceso desde cero.

Es una de esas cosas que mejoran la experiencia y el resultado al mismo tiempo, que no siempre van de la mano.

¿Tienes dudas sobre tu caso? Escríbenos y te contamos con calma qué opciones tienes.

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