La gente pregunta cuánto se va a tallar. La pregunta técnica de verdad es al revés: cuánto espesor necesita la cerámica para no romperse, y de ahí sale lo demás.
Los números aproximados
El disilicato de litio funciona con espesores de tres a cinco décimas de milímetro en el tercio medio de una carilla, y algo más en el borde incisal si hay que reconstruir longitud.
La cerámica feldespática estratificada a mano puede bajar todavía más, hasta dos décimas en zonas concretas, que es una de las razones por las que sigue existiendo.
Cuándo hace falta más y por qué
Si el diente de debajo está oscuro, hace falta más grosor para enmascarar. Si hay que mover mucho el contorno hacia afuera, el grosor lo aporta la propia cerámica sin tallar.
Y si el paciente aprieta, se sube el espesor en las zonas de carga aunque estéticamente no haga falta.
El caso de espesor cero
En dientes desgastados o hacia adentro, a veces no hay que tallar nada: la cerámica ocupa un espacio que ya existía. Son los casos ideales y no son tan raros como parece.
Ahí la única preparación es un pulido superficial para dar retención al grabado.
El espesor se decide sobre la prueba estética, midiendo lo que sobra respecto del diseño. Tallar primero y ver después es hacerlo al revés.
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