Después de un tratamiento estético, la pregunta importante deja de ser cómo ha quedado y pasa a ser cómo se mantiene. La respuesta es menos complicada de lo que parece, pero tiene matices.
El margen es lo que hay que cuidar
La cerámica no se caría. Lo que sí se caría es el diente justo donde termina la restauración, y ahí es donde hay que poner la atención.
Cepillado suave en ángulo hacia la encía, con cerdas blandas. La técnica importa más que la fuerza, y la fuerza de más es directamente dañina.
Lo interproximal no es opcional
Entre diente y diente el cepillo no llega, y en restauraciones anteriores el punto de contacto suele ser más ancho de lo natural. Hilo o cepillos interproximales, todos los días.
Si tienes puentes o prótesis sobre implantes, el irrigador ayuda bastante, aunque no sustituye al hilo.
Lo que conviene evitar
Pastas blanqueadoras muy abrasivas, que con el tiempo mate el brillo de la cerámica y no la aclaran. El bicarbonato como pasta casera, por lo mismo.
Y en la limpieza profesional, avisa siempre de que llevas carillas: hay puntas de ultrasonidos y polvos de profilaxis que no convienen sobre cerámica.
Un buen trabajo mal mantenido dura años; bien mantenido dura décadas. La diferencia está casi toda en estos dos minutos al día.
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