El protocolo de mantenimiento constituye el determinante principal de la longevidad de una rehabilitación extensa, y su definición forma parte del plan de tratamiento y no de su conclusión.
Periodicidad
Revisión clínica e higiene profesional semestral con carácter general, reducida a intervalos de tres o cuatro meses en pacientes con antecedente periodontal, en los que la reorganización del biofilm subgingival se produce en ese plazo.
Control radiográfico anual en portadores de implantes durante el periodo inicial, con posterior ajuste del intervalo según la estabilidad del nivel óseo periimplantario.
Contenido de la revisión
Sondaje periodontal y periimplantario con registro comparativo respecto de mediciones previas. Verificación de la integridad marginal de las restauraciones. Evaluación del desgaste de la férula, indicador indirecto de la carga parafuncional.
Comprobación del ajuste oclusal, dado que la migración dentaria fisiológica modifica los contactos a lo largo de los años.
Detección precoz
La mucositis periimplantaria es reversible; la periimplantitis, en lo esencial, no lo es. La totalidad del valor del programa de revisión reside en situar la detección en la primera de ambas fases.
El aflojamiento de tornillos protésicos, detectado precozmente, se resuelve mediante reapriete; advertido tardíamente puede haber producido fatiga del componente.
Pacientes desplazados
El mantenimiento se ejecuta en el lugar de residencia, con remisión periódica de registros a la consulta tratante. La entrega del registro completo al paciente resulta condición necesaria.
La garantía de una rehabilitación extensa se sostiene sobre el cumplimiento del programa de mantenimiento. Su definición debe constar por escrito desde la planificación.
Para evaluar la indicación de este procedimiento en su caso particular, le invitamos a solicitar una valoración clínica.





