Ese latigazo con el frío no es normal ni algo con lo que haya que vivir. Casi siempre tiene una causa concreta y casi siempre se puede hacer algo.
De dónde viene
La dentina, que está debajo del esmalte, está atravesada por miles de tubos microscópicos que llegan hasta el nervio. Cuando la superficie queda expuesta, esos tubos se abren y cualquier cambio de temperatura mueve el líquido de dentro. Eso es lo que duele.
Se abren cuando la encía se retira y deja la raíz al aire, cuando el esmalte se desgasta en el cuello del diente, o cuando el ácido lo disuelve.
Las causas más frecuentes
Cepillado demasiado fuerte y con cerdas duras, sobre todo en horizontal. Es la causa número uno y la más fácil de corregir.
Reflujo o dieta muy ácida. Bruxismo, que flexiona el diente en el cuello. Y a veces simplemente una recesión que lleva años avanzando sin que nadie la mirara.
Qué funciona
Pastas con nitrato potásico o fluoruro de estaño, usadas de forma constante durante semanas y no dos días. Barnices de flúor en consulta. Y sellar las zonas expuestas con adhesivo o composite cuando la exposición es evidente.
Pero si no cambias la causa, vuelve. Corregir la técnica de cepillado es la parte que más resultados da y la que menos se hace.
Cuándo no es sensibilidad
Si el dolor dura minutos después de retirar el frío, si aparece solo o si te despierta por la noche, eso ya no es sensibilidad dentinaria. Eso es pulpa y hay que verlo pronto.
La sensibilidad se trata, pero primero hay que averiguar por qué apareció. Tratarla sin eso es tapar un aviso.
¿Tienes dudas sobre tu caso? Escríbenos y te contamos con calma qué opciones tienes.





